Como todo lo que sucede alrededor del imaginario de Trump: "Unos hechos de película". Así lo dio a entender cuando se sucedía el ataque. Y según lo dicen los medios de comunicación, la toma como rehen por parte del gobierno estadouninse en su residenccia dentro del complejo del fuerte Tiuna en la Viñeta, trangrediendo el Artículo 2. de la Organizacción de las Naciones Unidas, cuando habla del no uso de la fuerza, y la no violación de la soberanía de algún país que se encuentre en la situación que viven los venezolanos, incluso con las restricciones en que se encuentran, y en las que a altas hora de la madruga los miembros del Comando Sur de los Estado Unidos llegaron hasta donde se encontraba durmiendo a las 2 A.M., mientras eran bombardeadas varias zonas del país, como Caracas, la Guaira y Aragua, con varios muertos de los encargados de la protección de Maduro, para llegar así a su objetivo, en medio de las ráfagas de los que lo protegían, y lo sacaron en pijama junto a su mujer Cilia Flores, y procedieron a llevarlos inmediatamente trasladados al buque anfibio USS Iwo Jima hacia Nueva York, para ser procesados por cargos de narcotráfico y terrorismo, evitando de paso informar al Senado. Una operación de película, según lo dijo Donald Trump, deseándoles de paso a sus hombres:
-Vayan con Dios.
O más bien, al mismísimo infierno, tal y como dicen las malas lenguas, que es la carcel adonde los llevaron.
Más o menos así, lo dio a entender, fuera de las supuestas más de 120 muertes sucedidas con su plan premeditado de la destrucción de los supuestos narcotraficantes, y que suponemos debieron morir por el solo hecho de las decisiones de un gobernante que está llevando la política de Monroe, como una historia que se repite constantemente sobre los que son acusados de conspirar contra los Estados Unidos.
- ¿Y ahora qué sigue?
Fuera del show mediático a que Trump nos ha acostumbrado con sus guerras, y de ser un abanderado de la defensa de las fuerzas democráticas en el hemisferio occidental, según lo dijo antes, ahora se dispone a hacer justicia mediante su decisión contra Maduro y Cilia Flores, mientras los venezolanos en el mundo coreaban consignas alusivas sobre la defenestración de una persona que encarna el odio mundial, mucho más de lo que cualquier imagen, la pudiese opacar.
Decisiones que evocan a lo ocurrido hace 36 años por la misma fecha con lo sucedido a Noriega, y que nos recuerdan las invasiones en que los Estados Unidos han participado activamente como guardianes del orden universal, mientras no se sabe sobre lo que sucederá en el futuro inmediato de Venezuela, y sobre lo dicho por su vicepresidente Delcy Rodrigues que apuntaló la ingerencia de la soberanía del Estado Bolivariano, en medio de la oposición de los venezolanos que no quieren ver a ninguno de sus actuales gobernantes, disputándose la sucesión de Maduro; teniendo en cuenta con lo que dijo Trump acerca de la posible administración futura de una Venezuela libre de dictadores, y recordando el robo que hizo Chávez de los petroleros, cuando nacionalizó el petróleo como recurso natural, quitándoles toda la estructura comercial a los mismos, considerando que era hora, de que devolvieran parte de esas pérdidas, con el cuento de convertir a Venezuela en uno de los mejores productores de petróleo del mundo, con esa ansiedad frenética con que todos lo aplauden, y de esa forma ocultando sus verdaderas intenciones, no solo por la forma que ha manejado desde hace meses la decisión suya de controlar el narcotráfico que llega a su país, dispuesto a salvaguardiar sus propios intereses. Una solución que debe ser multilateral entre todos los estados, contra este problema mundial. Una política que atienda a todas la poblaciones mediante el uso y fomento de de la salud publica de cada uno de los estados implicados. Trump ha mostrado sus verdaderas intenciones que no son otras que la toma de Venezuela para su propio peculio, aprovechando las contradicciones que viven los venzolanos, y amenazando de paso a Colombia. Su apuesta por la Resolución Absoluta, dada a Pete Hegeth, Secretario de Guerra, no son más que las ambiciones neocolonialistas de vieja data con su proyecto de America para los americanos, sin contar por supuesto, con las ambiciones de los latinamericanos, que terminaran subsumidos por la imposición de una nueva dictadura.
- ¿Será el final de una dictadura, como lo fue la de Maduro?
- ¿O será el comienzo de una nueva dictadura?
La nueva era de Trump. Todavía no lo sabemos, exactamente; pero suponemos que muchas cosas pasaran para bien, o para mal. ¿En qué quedó la lucha contra el narcotráfico?
Para Maduro fue el final de una dictadura. "La Dictadura de los Soles". Todavía no lo sabemos.
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