Aunque no lo crea, en las plazas de mercados cualquiera sabe lo que puede ser la idiosincracia de un país . Ahí confluyen las diferentes manifestaciones culturales y sociales que le permiten conocer a cualquiera el espíritu de un pueblo. Por medio de estas nos podemos adentrar en la manera de pensar de las gentes del común, y en las de sus dirigentes. Son esas especies de laberintos en el que mediante ellos podemos comprender en qué condiciones viven. Allí están todos, a pesar que creamos que solo los más plebeyos, o los acartonados de la clase media y alta, sean los únicos que acuden a hacer sus compras; además porque ya existen otros tipos de super-mercados en las grandes ciudades que se encargan de asistir a gran parte de la población de clase media y alta, y que también nos permite conjeturar que éstos también se pueden evaluar en sus maneras de pensar. Así es. En los corrillos de las plazas, en los comercios que en sus alrededores se entrelazan con las gentes venidas ya sea...
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