Los que han leído mis historias espero que también me las compren porque no todas pueden ser gratis, después de lo que me ha pasado, y que se parecen a las que viví en un interior de un conjunto de casas, y en Bogotá durante más de treinta años. Pero si leen cuidadosamente los blogs que he escrito entenderán algunas cosas sobre este tipo de trabajos que hoy son tan comunes. No soy ningún santo, pero si creo que en este país hay más gente buena de lo que uno cree, y que de todo hay en la viña del señor, tal y como lo afirma la fe de los católicos. Por naturaleza el hombre es así: "Lobo para el mismo hombre". Está la envidia, la necesidad de la subsistencia, y de los suyos para sobrevivir en un mundo como estos, en que hay especialistas para todo. Aquí en todas las ciudades por ejemplo hay vigilantes y autoridades donde se colaboran para el bien de todos, pero que en esos ríos revueltos, hay de todo un poco. Y vuelvo y repito hay más gente de bien de la que uno cree. De niño me crie entre unas familias de
agentes del orden y conviví muchos años con ellos. El uno tenía varias medallas por sus méritos combatiendo en las zonas rurales del país, y el otro era un muchacho buena gente de los que ahora llaman
encubiertos y que murió en uno de sus trabajos, y el otro como en todas las familias estaba la oveja negra, un ladrón que según creo, estuvo por algunos países de Centroamérica hace mas de 50 años, y que la mayor parte de su vida estuvo encarcelado, y quien la Policía lo mantenía entre ojos. Incluso después de muerto, el hijo que llegó a tener, tal vez por ese medio en que vivió, nació traumatizado y se deleitaba de niño en una escuela, cuyo director era amigo, pues yo también era profesor en ese entonces, me contaba cosas que hacía, como las de empujar a sus compañeros de estudio por las escaleras, y después creo que murió. Era una época en que todavía no se usaba este tipo de trabajos de sicología para amedrentar y enloquecer a la gente, pero ahora en
Colombia abundan este tipo de instituciones privadas a donde muchos de ellos en vez de estudiar derecho, prefieren este tipo de actividades, por la falta de recursos económicos, y que a veces la realidad los confunde por estar tan cercanos a este tipo de actividades de vigilancias, que con el tiempo si hay más justicia social decaerán, así como la de los abogados y tinterillos, porque necesitamos más técnicos y profesionales en otras áreas de la ciencia. En fin, de pronto para muchos, algunos creerán que son mentiras para endulzar el oído. En aquel interior que digo, y cuyas historias conté mediante un personajes al que llamo "
El Embrujado" donde se viven esas realidades que parecen ficciones, y aunque digan que la historia no se repite, sí se hace de otra manera, pero con otros personajes, como si fueran una zaga de lo mismo de lo que a uno le está pasando, o que a otro le pueda suceder. Compren el libro y lo verán.
Crónicas Gendarmes se llama, y que hoy titulo
Crónicas Policíacas. Yo los llamo los imaginarios de la locura, y a veces según otro personaje de los que he escrito, son los intelectuales de los asesinatos perfectos. Y no lo vayan a tomar en serio, porque para algo sirven las ficciones que estos especialistas logran hacer para que otro las cuente.
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